Pues si, repetimos y en esta ocasión algunas olas que se levantaron durante el ultimo tramo de la travesia la hicieron mas fatigosa, pero como siempre igual de hermosa y entretenida.Algunos acusaron en exceso la falta de preparación fisica y otros la falta de horas de pratica, aun así, fue una experiencia digna de recordar para todos.Si para unos las olas supusieron un contratiempo,para otros supuso una alegria(Alberto y su piragua “volaron” literalmente y en repetidas ocasiones remontando olas…) y al final un grupo de “locos engallinados” se atrevieron a practicar slalom entre las rocas de los acantilados mientras eran golpeados por las constantes olas…(quien esta mas loco, el loco que va primero o los que lo siguen sabiendo que está loco?)
Tras esta “mini aventura” respusimos fuerzas en el chiringuito,soportando algunas miradas de odio por parte de los camareros que estaban a punto de terminar su jornada, pero nos comimos un pescadito y una paella para chuparse los dedos.
Una vez repuestas las fuerzas procedimos a “jugar al tetris” con las piraguas para volver a montarlas en el carro (que nos llevó mas tiempo del que pensabamos , verdad Piña?) e iniciamos el viaje de regreso,no sin despedirnos de algunos socios que vista la belleza de la zona (y la abundancia de chiringuitos)decidieron pernoctar alli.

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